El Real Madrid vuelve a estar en una final de Copa del Rey tres años después. Sin embargo, para llegar a esa ansiada final, el Real Madrid ha dejado varios damnificados por el camino. Más allá del bajo nivel de la defensa blanca en líneas generales, hay un nombre que sobresale por encima del resto y que queda muy señalado de cara al resto de temporada. Ese es el caso de David Alaba. El austriaco, que cuajó un partido para olvidar, sufrió en apenas minutos y a partes iguales una mezcla de mala suerte y de malas decisiones. Situación que «condena» al veterano central y que hace ganar enteros a Asencio, actualmente muy por delante de Alaba.
Alaba, en el punto de mira
Ante la Real Sociedad, el Madrid estuvo al filo del abismo. Problemas defensivos evidentes que pusieron en jaque la clasificación y solo la pegada, sumada a un toque de epicidad, tal y como nos tienen acostumbrados, permitieron a los de Ancelotti regresar a una nueva final copera. En esa defensa de circunstancias, solo Asencio se salva de las críticas. Pero si hay uno que encabeza ese ranking es David Alaba. El austriaco cuajó un pobre partido en todos los aspectos y su nombre apareció en tres de los cuatro goles donostiarras. En dos de ellos, por mala suerte. Sin embargo, el cuarto fue la gota que colmó el vaso. Oyarzabal le ganó la espalda en un centro lateral para que rematara a placer tras la indecisión de Lunin. Un error garrafal que demuestra que aún le falta mucho al austriaco.
Antes de todo, Ancelotti quiso aprovechar este partido para hacer la prueba definitiva entre Asencio y Alaba. Aprovechando para dar descanso a Rüdiger, fijo en el once para lo que resta de temporada, Alaba tuvo su gran oportunidad en una noche importante de demostrar que está para las noches grandes. Y desde luego que no pasó la prueba. Superado en los duelos aéreos, su conexión con Asencio dejó mucho que desear como se pudo comprobar en el primer tanto de la Real Sociedad. Lento a la hora de intentar frenar las conexiones de los jugadores de ataque, la mala suerte terminó de rematar al 4 del Real Madrid.
Además, días como el del Villamarín tampoco estuvo a la altura y ya son varios en los que no termina de dar el rendimiento esperado. Ahora, con estas pruebas tan evidentes, el italiano parece que tiene decidida la defensa de las noches importantes. Como ya ha ocurrido durante el tramo importante de la temporada, Asencio compartirá la zaga con Rüdiger, el único insustituible.
Y pensando en el futuro…
Llega el gran dilema con Alaba. Superada la treintena de años con creces, el austriaco finaliza contrato el año que viene y comenzará a estar en la regla del año a año. Por lo tanto, el club se guardará a final de cada temporada el poder de decisión sobre qué hacer con David, y lo cierto es que noches como estas ponen en jaque el futuro de Alaba.
Con Asencio en crecimiento y con la posible llegada de Huijsen, al 4 madridista se le cierra la puerta de la titularidad en el club blanco. Parece que la lesión le ha dejado muy atrás y por ello, la dirección deportiva se podría plantear dar salida al jugador justo un año antes de acabar su contrato. La otra opción, darle un rol más secundario durante el próximo año. Un curso que sería el último de Alaba de blanco, saliendo al final de la próxima temporada como agente libre. Situación similar a la Rüdiger. Sin embargo, parece que el alemán sigue teniendo cuerda para rato en la zaga madridista.