Rüdiger, en el 115′ mete al Real Madrid en la cuarta final de la temporada tras un histórico partido (5-4). Los donostiarras forzaron la prórroga en el 91′. Antes, el Madrid le había dado la vuelta en 3 minutos a un partido que se llegó a poner 1-3. Endrick, Bellingham, Tchouameni y Rüdiger, autores de los goles madridistas. En la Real, Barrene, Alaba en propia puerta y Oyarzabal, rozaron con la gesta.
Endrick, si. Mbappé, no. La entrada del brasileño en lugar del francés fue la gran novedad de un once blanco en el que también sorprendió la opción de Camavinga, pero de lateral izquierdo. Junto al francés en la defensa, Alaba fue la elección en la zaga por delante de Rüdiger y junto a Asencio. En la Real, sin demasiadas novedades y con un tridente de ataque formado por Kubo y Barrene desde los extremos y Oyarzabal como referencia.
Endrick, avisó; Barrene no perdonó
Los primeros minutos de partido fueron de puro tanteo. El Madrid, que controlaba la pelota mientras que los donostiarras se limitaron a esperar desde atrás. De hecho, los primeros acercamientos visitantes llegaron tras varias intentonas mediante el contrataque. Pese a ello, las primeras ocasiones fueron blancas. Vinicius, con un lanzamiento desde la esquina del area que despejó sin mayores problemas Remiro y, sobre todo Endrick, con una espectacular chilena que se acabó marchando fuera, generaron los primeros «uy» en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, el primer golpe fue asestado por los de Imanol. Un golpe directo al rostro.
Una indecisión entre los centrales provocó la salida en falso de Lucas Vazquez en busca de un balón dividido. Oyarzabal se adelantó y esto permitió a Barrene quedarse solo ante Lunin. El extremo, solo ante el ucraniano, no perdonó cuando apenas llevábamos 11 minutos de partido. 0-1 y eliminatoria reiniciada.
Un nuevo zarpazo de Endrick
El gol donostiarra no cambió el plan del Madrid. Los blancos siguieron con el mismo guión de partido mientras, ahora si, la Real con más motivo, replegó esperando salir a la contra. Pese a ello, cuando más tranquilo parecía el partido, una genialidad de Vinicius en forma de asistencia con el exterior, dejó completamente solo a Endric para que esta vez sí, batiese con una sutil vaselina a Remiro. 1-1 y de nuevo, el Madrid por delante.
Ese gol dio mucha tranquilidad a un Real Madrid que siguió poco a poco creciendo en el encuentro. Evitó cualquier llegada peligrosa de la Real y en ataque, varias intentonas por la banda de Vinicius fue lo más peligroso de los últimos minutos de la primera mitad, aunque sin demasiado peligro.
Dominio sin claridad
Como una continuación de la primera parte, el comienzo de la segunda siguió con el mismo ritmo. Con un primer cuarto de hora marcado por los contratiempos, Zubimendi y Valverde encendieron las alarmas por diversos problemas, aunque se quedó en un susto en ambos casos. En ataque, alguna llegada blanca sin demasiado peligro.
Los fantasmas volvieron
Como si de una repetición se tratase, el partido derivó en un escenario similar al de la eliminatoria frente al Celta. La Real comenzó a tener más protagonismo y poco a poco fue generando más peligro en el area de Lunin. Primero avisó Aritz pero fue repelido por el ucraniano gracias a una sensacional estirada. Sin embargo, no hubo más avisos. Una embarullada jugada por la banda izquierda acabó con un centro de Pablo Marín que con toda la mala suerte del mundo acabó tocando en Alaba, provocando que fuese hacia la portería del Real Madrid. Un tanto que dejó helado al Bernabéu y que igualaba la eliminatoria a falta de 20 minutos.
Mazazo realista
De mal en peor. Y de repente, el Madrid estaba eliminado. Un cúmulo de malas decisiones y de infortunios provocaron que el Madrid estuviese fuera. Una jugada por la banda, de nuevo de Camavinga, acabó con la pelota en el borde del área. Esta le llegó a Oyarzabal que con un nuevo toque de fortuna, acabó desviando de nuevo Alaba para acabar colocando el 1-3 en el marcador. 10 minutos y el Madrid en busca de la épica.
Épica blanca para darle la vuelta
A falta de juego, carácter. Es lo único de lo que se puede sentir orgullosa la parroquia blanca de su equipo en el día de hoy. Con todo en contra, en sólo tres minutos el Madrid volvió a estar momentáneamente en la final de Sevilla. Primero Bellingham, que aprovechó una genialidad de Vinicius por banda izquierda para rematar en el punto de penalti e igualar la eliminatoria. Sin tiempo para reaccionar, los blancos, ya en «modo remontada» pisaron el acelerador para buscar ese tanto. Dicho y hecho. Tchouameni, en la salida de un córner, anotó gracias a la ayuda de Remiro lo que parecía definitivo. ¡Qué ilusos!
Locura final
Cuando todo el mundo pensaba ya en sacar los billetes para la final de La Cartuja, la Real volvió a silenciar por enésima vez al Santiago Bernabéu. Una falta provocada por Kubo, pesadilla de Camavinga en la segunda mitad, acabó con el centro al área y la posterior indecisión entre Alaba y Lunin, fallo que aprovechó Oyarzabal para mandar el partido a la prórroga. Una nueva prórroga ponía en jaque la clasificación del Real Madrid tras el enésimo mal partido del equipo de Ancelotti esta temporada.
30 minutos de agonía
Fran García y Rudiger, las novedades de Ancelotti para el tiempo extra. En la Real, sólo un cambio: Olasagasti por Pablo Marín. Sobre el césped, más miedo por no perder que por intentar asestar un golpe definitivo a la eliminatoria. Apenas un disparo de Vinicius y un acercamiento de Mbappé, lo más peligroso.
Sin embargo, nada más comenzar la segunda mitad de la prórroga llegó la polémica. Una dura entrada de Olasagasti a la altura de la rodilla de Vinicius cuando se marchaba por velocidad acabó pidiendo la roja desde el banquillo blanco. Pese a ello, nadie llamó a Arbelora Rojas.
Colosal Rüdiger para una nueva final
Y cuando todo parecía abocado a una agónica tanda de penaltis, volvió a aparecer el juego aéreo blanco para marcar la diferencia. Esta vez fue Rüdiger el que, tras un exquisito centro de Brahim, puso por delante al equipo nuevamente en la eliminatoria. 4-4 y a sufrir. Finalmente el Madrid acabó llevándose un agónico encuentro para volver a la final de la Copa 3 años después. El rival, Atlético de Madrid o Fc Barcelona.