El Real Madrid vuelve a estar en una nueva final de la Copa del Rey a pesar de la defensa. La primera desde 2023 y la cuarta de esta temporada. Sin duda, una magnífica noticia que confirma que a pesar de las dificultades sufridas durante toda la temporada, el equipo sigue mostrando carácter y competitividad para lograr los objetivos. Ante la Real fue el claro ejemplo. Pese al resultado favorable de la ida (0-1), al Madrid se le complicó tanto el encuentro que llegó a verse durante varios minutos al filo del abismo. De hecho, con el 1-3, el equipo estaba fuera. Sin embargo, ese carácter y toque de épica permitió a los blancos volver a levantarse para regresar a una nueva final. Pero por supuesto, no todo iba a ser bonito. De cara a la final, o la defensa mejora notablemente o habrá problemas serios.
Cuatro errores en defensa, cuatro goles
Alaba por Rüdiger y Camavinga de lateral por delante de Fran García. Esas fueron las novedades en el once de Ancelotti. A priori, pocos experimentos y solamente la entrada del francés como algo más llamativo. Aunque no demasiado ya que es una demarcación que ya conoce de la temporada pasada y en la que rindió a un nivel muy alto. Sin embargo, desde muy pronto quedó claro que el equipo iba a sufrir para mantenerse en la eliminatoria. De hecho, el primer aviso llegó antes del primer cuarto de hora de encuentro. Una indecisión de los centrales a la hora de salir a cubrir, provocó la salida en falso de Lucas Vázquez para tapar ese hueco por el centro. Esa salida provocó que quedase descubierta completamente su espalda, algo que aprovechó Barrene para internarse y quedarse solo ante Lunin. El extremo no perdonó y puso por delante a la Real. Primer gol, primer error. Esta vez de Lucas.
A pesar de las nubes en forma de críticas, con el paso de los minutos fueron apareciendo varios claros en esa línea defensiva. El equipo tenía el control y durante muchos minutos evitó las internadas donostiarras, sobre todo por la banda de Kubo. Fue uno de los duelos más intensos del partido y que fue de menos a más. En los primeros 45 minutos, Camavinga fue el claro vencedor, sobre todo también por las ayudas que llegaban desde esa banda. Sin embargo, en la segunda mitad, se descontroló el ex madridista.
Cada llegada del nipón era más peligrosa y tras varios intentos, la Real acertó. Primero con el 1-2. Una jugada en la que, primero Take y después, Pablo Marín, dejaron en evidencia al francés. Superado por ambos en cuestión de segundos, superaron al internacional con suma facilidad. De hecho, la internada del segundo acabaría con un centro y posterior gol en propia de Alaba.
Si en el 1-2 fueron los protagonistas negativos Alaba (con mala suerte) y Camavinga, en el tercero más de lo mismo. Una combinación donostiarra acabó con Eduardo fuera del plano y la posterior llegada a línea de fondo que acabó con un pase atrás. Ese balón le llegó a Oyarzabal que con otro toque de fortuna, acabó tocando en Alaba para terminar significando el 1-3. De nuevo, Camavinga y Alaba.
Sólo se libraba hasta ese momento Asencio y Lunin. Sin embargo, el ucraniano acabaría apareciendo en la foto del cuarto. Una salida en falso tras una falta cometida por Camavinga y centrada por Sergio Gómez, permitiría a Oyarzabal rematar a placer tras superar a Alaba con mucha facilidad. Un gol en el descuento que significaba el 3-4 o lo que es lo mismo, 30 minutos más de prórroga.
Dos defensas distintas
Tan malo y dubitativo fue el partido de la defensa titular, que Ancelotti no tuvo más remedio que cambiar a los cuatro que comenzaron. Camavinga fue sustituido por Fran García al inicio de la prórroga. Al igual que Alaba, que dejó su sitio para la entrada de Rüdiger, a la postre héroe blanco. Ya en el 105′ y antes de iniciar la segunda parte, Asencio se marchó por Arda Güler, recolocando a Tchouameni junto al alemán. Y en la derecha, Valverde fue el primer cambio regresando al lateral en el 80, aprovechando el cambio y la entrada de Modric. Por lo tanto, en 120 minutos, el Madrid jugó con dos defensas completamente distintas. De los Lucas – Alaba – Asencio – Camavinga, a los Valverde – Tchouameni – Rüdiger – Fran García.